Blog participantes. Villa La Angostura y los 7 lagos +/- 125 kms

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Hoy fue unos de esos día “estrella” del viaje, con situaciones inesperadas y muy divertidas que nos hicieron pasar un gran día. Me reafirmo a lo ya comentado, el pueblo y sus alrededores, era como de cuento y la naturaleza y los lagos, no le iban a la zaga. Sitio altamente recomendable que no hay que dejar de visitar en el sur de Argentina

· Ya la noche anterior al llegar, fuimos atendidos por Alejandrina y Julia, 2 estudiantes de Administración hotelera que estaban de prácticas en el hotel. Las 2 encantadoras, pero fue Alejandrina la que se animó, encantada de ver a unos locos moteros dando vueltas por su país. Nos pidió si podíamos darle una vuelta en moto y de paso hacernos de guía en la excursión por los lagos. No quiero olvidarme de Nicolás, el “hombre del mas allá”, que hacía el turno de noche a partir de las 00:00, con el que también hicimos buenas migas

· La mañana estaba muy dudosa en cuanto al tiempo, pero Alejandrina no se amilanó y se preparó para ir en moto. Inés le dejó su sitio y su “disfraz” de motera y salimos de excursión. Paseando por el puerto en la zona denominada “bahía mansa” del lago, nos encontramos con Nicolás que, además de hacer el turno nocturno del hotel, también trabajaba por el día hasta las 16:00 en el restaurante “Viejos Tiempos”. Fue cuando me di cuenta por qué me sonaba su cara… era uno de los protagonistas de la serie Crepúsculo, aunque de aspecto joven, tenía 119 años, no dormía nunca, trabajaba de día y de noche y, en los ratos libres, estaba encargado de tranquilizar a los licántropos de los bosques andinos, entre las 05:00 a las 06:30 de la madrugada. Sencillamente inagotable!!!

· De camino al centro del pueblo, aparecieron de la nada 2 porteñas estupendas, Mercedes y María, que estaban de trabajo captando clientes para una pasarela de pago americana, con los hoteles y restaurantes de la zona. Primero se animó María a venir con nosotros de excursión, mientras que Mercedes hacía fotos del intenso momento, pero estaba menos animosa a subirse en la moto. Se quedó en tierra para la excursión, pero cuando volvimos de dar la vuelta por los lagos, sí se animó a subirse en la moto, eso sí, muerta de miedo. El moratón en la zona de mis costillas derecha creo que me va a durar varios días y eso que solo fueron 10 minutos.

· Nicolás, nos había reservado mesa en su trabajo diurno, en el resaturante “Viejos Tiempos” a las 15:00 que, por suerte, fue cuando descargó la manta de agua, que a nosotros sólo nos mojó un poco antes en la vuelta a los lagos. El almuerzo fue pantagruélico: picoteo variado de entrada, pero para que os hagáis una idea, unos de los platos eran lentejas estofadas!!!. Nicolás se “agrandó” como buen argentino, ofreciéndonos una variedad de vinos Rutini, que estaban muy buenos. Para no hacerle un feo, nos bebimos 3 botellas. Para continuar, una olla de bondiola con tomates confitados, papas y queso gratinado, digno plato para un Yeti de gran tamaño. Mercedes, rubia y delgadita, muy recatada, preguntó primero si el menú infantil era muy pequeño y, ante la duda, acabó pidiendo la olla de bondiola. Se iban de viaje luego a San Martín de los Andes en bus. Seguro que pago exceso de equipaje por lo que se había metido entre pecho y espalda!!!. Nos despedimos de nuestras invitadas que había recibido su bautismos moteros, con la promesa de que les enviaría la crónica del día. ¡¡Chicas que la disfrutéis!!!. Los pasamos muy bien con vosotras y yo nunca me había sentido como un “Power Ranger”. Era así como me llamaron, por el disfraz motero con el casco.

· Al acabar, Nicolás quería que le acercase a otro sitio, y me pidió que le acercase, porque no había montado nunca en un “rinoceronte con ruedas”. Para mi fue toda un experiencia.., nunca había llevado a un vampiro en moto (os recuerdo que era de la saga Crepúsculo). Iba acelerando y el sólo emitía un sonido del mas allá, uuuuhhhhgg!!!!, realmente me sentía como Blade el caza vampiros.

· De vuelta al hotel, nos esperaba un masaje relajante, nada que ver con la anécdota que conté en el almuerzo de mi masaje en Estambul… pensaba que iba a ser algo exótico, con tintes incluso eróticos y, acabé con un masajista del tamaño de un armario, bigotudo e intimidante, que me cuando empezó la faena, me estiraba los dedos de los pies que parecía que iba a arrancármelos. Nada parecido con el masaje que me dio Inma, una dulce y pequeña damisela, pero con dedos muy firmes. Me dormí 3 veces en 1 hora por los efectos del Rutini.

· Para acabar el día salimos a dar una vuelta por el pueblo, con paso por la heladería artesana de rigor y preparándonos para la ruta del día siguiente. Volvíamos a la guerra: mas 500 kms. hasta Neuquén!!!

· Quedaba la cena, que se suponía tranquila ya que salíamos los 4 chicos solos. La cosa se empezó a complicar cuando Javier nos comenta que le había prometido a Alejandrina llevar un helado artesanal, por supuesto. Tuvimos que hacer una encuesta previa entre varias chicas para poder decidir que sabores debía llevarle… en el proceso, que duró mas media hora, Javier finalmente apareció con una especie de “Torre de Pisa” de los 2 sabores que confirmaron la encuesta previa: frutillas de crema y dulce de leche con trocitos de chocolate. Hubo que volver con un trote ligero al hotel ya que la torre de Pisa se iba deshaciendo por el camino. La entrada en la recepción fue emocionante… Javier de rodillas hacía la entrega del presente muy emocionado, momento que quedaba recogido en un video inolvidable. Acabamos tomando unos whiskies irlandeses, detalle de despedida de Julia, mientras Alejandrina, daba buena cuenta de la “torre de Pisa”. Día completo y muy divertido.
Rafael Calvo. “Power Ranger”.

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